La Política Exterior y de Seguridad Común

Después de un artículo diferente que vimos la semana pasada,  volvemos para cerrar el círculo sobre las relaciones internacionales de los grandes actores. En este caso, procederemos al análisis de una de las mayores novedades que aportó el Tratado de Lisboa a la política de la Unión.

Sin lugar a duda, hablo de la Política Exterior y de Seguridad Común. Conocida como la PESC es la encarnación en personalidad propia de la Unión dentro del ámbito internacional. Con la aportación de la PESC se pretende una Unión de los 28 a nivel Internacional logrando así una influencia mucho mayor que si las voces fueran individuales-estatales.

El punto clave de esta Política de Seguridad, tal como hemos dicho surgió con la firma del Tratado de Lisboa en el año 2009 y con la creación del Alto Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad. Junto a este cargo político también se creó lo que pretende ser el primer cuerpo diplomático europeo encarnado en el Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE).

A parte de constituir estas dos instituciones supraestatales, el Tratado de Lisboa condujo a la fijación de prioridades en materia de política exterior por parte de la Unión. El papel principal de la Unión  es el mantenimiento de la paz y el refuerzo de la seguridad internacional. A parte de estos dos ítems, la PESC también debe velar por el fomento de la cooperación internacional   y la consolidación de la democracia así como el respeto de los derechos humanos.

La principal herramienta para llevar a cabo sus objetivos es y será, de momento, un entramado diplomático y las relaciones económicas. La posición de la Unión como una de las mayores potencias económicas del mundo la sitúa en una posición privilegiada para usar herramientas comerciales y económicas para lograr sus objetivos, así como el uso de la amenaza a la retirada del apoyo comercial a terceros. Vemos que a diferencia de los otros dos actores, vistos en Políticamente Correcto, la Unión Europea no contempla el uso de las fuerzas armadas como herramientas de política exterior. Esto es debido a que aún no existen las fuerzas europeas y en un mundo militarizado dominado por los EE.UU y la OTAN decidió tener una nueva vía de presión, para lograr su territorio en el plano internacional.

Otro de los ejemplos de esta política exterior caracterizada por el uso de las fuerzas civiles se puede ver en las Misiones de Paz en que la Unión Europea ha participado. Las misiones de paz en las que ha participado la Unión Europea siempre han sido con funciones de observadores del proceso o con ayuda económica hacia los afectados.

En caso de necesidad la Unión Europea puede reclamar fuerzas armadas a sus Estados miembros. Dentro de las funciones que destacarían por parte de estas “fuerzas armadas” estarían, las operaciones conjuntas de desarme, operaciones humanitarias y de rescate, asesoramiento y asistencia en cuestiones militares, prevención de conflictos y mantenimiento de la paz, misiones en las que sea necesaria el uso de la fuerza como crisis, restablecimiento de la paz y estabilización tras conflicto.

Si nos centramos en el marco diplomático de la PESC vemos que la dirección de las negociaciones tiene diversos ámbitos de acción. En primer lugar el Este de Europa. No sólo Rusia es un encuentro crucial para la Unión Europea sino que todo el territorio que conformaba la Unión Soviética es de vital importancia para el devenir internacional de la Unión. Así tal como hemos visto durante los últimos meses la intervención diplomática en Ucrania era importantísima a pesar de las limitaciones de la propia Unión.

La política de vecindad reactivada tras la Primavera Árabe en el 2011, trata de dar el soporte hacia aquellas regiones o Estados que comparten el mar Mediterráneo con Europa. El Norte de África y Oriente Medio. Esta política está dirigida hacia aquellos países que quieran acercarse a los cambios estructurales y democráticos de sus países facilitando la asociación política y la integración económica.

La Política externa de la Unión Europea con respeto a regiones más alejadas geográficamente también está recogida en su Política Europea de Seguridad y Cooperación.  Así Asia como América Latina, están entrelazadas con la Unión mediante acuerdos que equilibran los aspectos económicos, políticos sociales y culturales de las relaciones.

Finalmente, hemos dejado para el último lugar los países más cercanos a la zona de influencia europea. Aquellos que en un futuro no muy lejano podrían pasar a formar parte de la propia Unión. Los países balcánicos, después del desmantelamiento de Yugoslavia, han empezado un lento proceso de entrada en la Unión, que debería tener lugar final, con la incorporación de Montenegro puesto que, es el último miembro que ha obtenido la independencia y sobretodo, porqué es un caso aún no resuelto y al cual Europa debe de buscar una solución pacífica.

Finalmente y para concluir este artículo sobre las actuaciones a nivel de la Unión en el plano internacional vamos a ver como se toman las decisiones en esta nueva característica del Tratado de Lisboa. Como cualquier tipo de política a nivel europeo la toma de decisiones forma parte de las voluntades del Consejo Europeo, que reúne a los Jefes de Estado o de Gobierno que se reúnen cuatro veces al año para dar una dirección y un sentido a las directrices y los principios generales de la Unión. Siendo lo mismo en el caso de la Política Exterior. En lo que refiere al Alto Representante, su función es la de dar sentido y coherencia a los principios y a los planes del Consejo. Para ello preside el Consejo de Asuntos Exteriores, asiste al Consejo Europeo e informa sobre las cuestiones de política exterior.

Por lo que se refiere al SEAE su principal acción es la de dar apoyo al Alto Representante en el desempeño de sus funciones y está compuesto por más de 140 oficinas y delegaciones repartidos en todo el mundo, con la responsabilidad de defender y promover los intereses europeos.

Y con esto damos por finalizado el ciclo de políticas exteriores habiendo visto las actuaciones prefijadas por los tres grandes núcleos mundiales. Hay que destacar que no consideramos que sean las únicas políticas externas que deban ser tomadas en cuenta, pero sí que consideramos que son las que marcan más influencia y sobretodo son las Políticas Exteriores que marcan las agendas internacionales de la gran mayoría de los actores.

Solamente comentar antes de acabar que nos reservamos el posible análisis de la Política Exterior de China en un futuro, a la cual consideramos un gran actor exterior pero con unas grandes fallas internas, de momento, que provocan que las acciones exteriores aún no sean lo suficientemente poderosas en comparación a los casos analizados por aquí. Pero su influencia en países en vías de desarrollo y su política económica expansiva de compra masiva de materias primas podría desembocar en una nueva superpotencia.

Marc Pérez Muntnyola

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