Las Potencias Emergentes

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El artículo de hoy toma lugar a principios del siglo XXI. El mundo hasta ese momento se encontraba dominado por una potencia hegemónica, la caída del muro le había concedido plenos poderes a los Estados Unidos, que dominaba la economía mundial como a ella le apetecía. Sólo una naciente Unión Europea parecía aguantar su ritmo económico, eso sí, seguía lejos y a un rito mucho más lento.  Por la otra parte del mundo teníamos a un Japón que había sucumbido a la crisis tecnológica de 1997 y había visto como su posición en la economía mundial iba perdiendo fuelle con respeto  al pasado cercano.

En todo esto aparecieron nuevos actores en el primer plano. Estos tenían dos características fundamentales. La primera de todas es que provenían de las regiones conocidas como en vías de desarrollo y la segunda y más importante eran los herederos del Movimiento de los Países No Alineados (NOEI, Nuevo Orden Económico Internacional) de 1974. Estos actores fueron conocidos por las iniciales de sus nombres o BRIC. Este término acuñado por primera vez por Jim O’Neill en el 2001. Un economista de Goldman & Sachs. Oficialmente los países miembros de los BRIC no empezaron a usarlo hasta el 2008.

Este Grupo económico, estaba destinado a sustituir a las grandes potencias económicas y llevar a cabo un nuevo orden Internacional, a nivel económico primero y luego a nivel político. Los BRIC son Brasil, Rusia, India y China. Aunque el caso de Rusia es muchas veces sustituido por la República de Sudáfrica. Siendo estas tres más el país africano los Estados que cumplen con las características anteriormente dichas.

De entre todos los países BRIC, la que parecía más destinada a obtener el cetro ficticio del poder mundial era China, que con la mayor población mundial y con un crecimiento interanual de más del 7% parecía destinada a gobernar el mundo a sus anchas en el siglo XXI. Es más, sus políticas económicas, como ya hemos ido viendo esta última semana aquí, estaban basadas en la expansión mundial y en la creación de nuevos mercados internacionales para poder establecerse como exportadora de productos manufacturados.

En comparación a China, su mayor competidora es la también asiática India. Nunca ha tenido la misma prensa que China pero con una población cercana a una sexta parte de la población mundial y un arsenal nuclear creciente la hacen o la hacían un rival a tener en cuenta en el dinamismo mundial. La democracia más grande del mundo creció a un ritmo de más del 8% impulsado especialmente por su sector servicios y por la industria tecnológica.

El tercer BRIC es Brasil, la antigua colonia portuguesa es la Potencia regional de América Latina. La caída de Argentina dejo camino libre a una Brasil que a su tamaño y población se le unió un crecimiento económico, modesto en comparación a los otros BRIC, pero que con el gobierno de Lula da Silva se convirtió en uno de los motores de la agenda internacional. Su condición viene por el desarrollo de una diplomacia internacional potente y como el portavoz del Sud enfrente del Norte.

Finalmente el cuarto en discordia es Sudáfrica. Obviando Rusia por no cumplir con las características anteriormente dichas, vemos que el país africano es el más modesto de los cuatro. Es la que menos intenciones globales ha tenido desde que forma parte de este grupo. Sus intenciones son claras, ser la potencia regional en África. Pero sin intenciones hegemónicas. Quiere transmitir toda su capacidad de influencia a través de los foros internacionales africanos.

Así que nos situábamos a principios del siglo XXI con cuatro estados que querían convertirse en las nuevas potencias mundiales, pero a pesar de sus cualidades, vistas de forma muy resumida en los anteriores párrafos, tenían todas muchas dificultades también, que debían solucionar para lograr sus objetivos. La principal de todas era y son los problemas de pobreza internos que todas ellas tienen. Unas economías que crecían a costa de un empobrecimiento de la cualidad de vida, epidemias, fallas democráticas,…, hacían de estos países candidatos a heredar un nuevo orden económico mundial.

La llegada de la crisis financiera en el 2008 parecía indicar que había llegado su momento. Estados Unidos naufragaba por todos sus 51 estados. La reserva federal tenía que intervenir en la economía de la Nación. La Unión Europea se dedicaba a rescatar a los PIGS (Portugal, Irlanda, Grecia, España). Todo esto era un buen caldo de cultivo para las potencias emergentes. La crisis destapo aún más los problemas que iban arrastrando a lo largo de los años y que no veían solución. Esto ha supuesto una ralentización de los crecimientos económicos. Los problemas sociales y macroeconómicos de los BRIC han provocado que lo que más claro parecía ahora no lo sea tanto.

Para China, una ralentización del crecimiento económico y sobretodo dudas sobre las capacidades de su sector financiero para absorber la deuda del país han provocado un cambio en las previsiones futuras. A parte la necesidad de un cambio de modelo económico hacia una mayor importancia del mercado interno, para reducir las diferencias sociales hacen que, la preponderancia de China en la economía mundial muy probablemente pierda importancia en los próximos años ralentizando su crecimiento.

El caso de Brasil es aún peor que en China, ya que con un crecimiento menor y con una nueva visión global, puesta sobre Brasil debido a la próxima copa del mundo de balompié y a las Olimpiadas del 2016, han sacado a la luz las deficiencias sociales que arrastra el país latinoamericano. A pesar de la inversión que recibirá el país durante los próximos años, las capacidades fiscales y monetarias de Brasil son reducidas para hacer frente a las desigualdades sociales a las que el país gobernado por Roussef se enfrenta.

Por la parte que le corresponde a India es el país que menos preocupa a los especialistas económicos pero a pesar de ser el menor problema sus incapacidades fiscales para hacer frente a cambios estructurales la hacen parecer un pequeño oasis en medio del desierto. Pero a pesar de ser un problema menor hay que seguir trabajando para poder mantener su posición.

El caso de Sudáfrica es muy parecido al de Brasil ya que sus problemas no son tanto económicos como sociales. La epidemia de SIDA que asola el país, reduciendo la esperanza de vida a 54 años y la reciente pérdida del líder espiritual sudafricano hacen dudar a muchos expertos sobre el devenir del Sudáfrica.

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Enfrente de estas dudas es el mismo Jim O’Neill el que ha destacado un nuevo grupo de países que ocuparan el espacio que están dejando durante los últimos años los BRIC. En este caso y también obedeciendo a las iniciales de los nombres de los países nos encontramos a los MINT. Estos MINT están conformado por México, Indonesia, Nigeria y Turquía.

Estos países según el mismo O’Neill cuentan con una serie de características que les pondrán en primera línea mundial. La primera de todas son unas características demográficas que constan con unas altas poblaciones y unas previsiones favorables a nivel interno durante los próximos veinte años.  A sumar a estos unas situaciones geográficas que hacen que tres de los miembros MINT tengan posiciones privilegiadas en las rutas comerciales. México está situada entre los EE.UU y Latinoamérica, siendo ella principio y la entrada a la misma región. Una Turquía entre Europa y Asia e Indonesia, en pleno centro del sudeste asiático, fuertemente conectada con la China.

Una tercera característica que tendrían estos MINT será la riqueza. Es cierto que en la actualidad la riqueza está alejada de las primeras espadas económicas mundiales e incluso dista en gran medida de algunos BRIC. Pero la condición de tres de los MINT de poseedores de materias primas lo que los sitúa en el mundo actual en primera plana económica y con muchas posibilidades de crecimiento en el futuro (ver tabla 1).

Finalmente la última característica que O’Neill le ha dado a estos nuevos estados emergentes son los desafíos que deben hacer frente para lograr esta ansiada posición. La corrupción es una de los principales desafíos de los cuatro miembros. La debilidad pasada de los MINT provocó una gran corrupción en el país y será necesaria una lucha fuerte para hacer frente a esta.

Tanto México como Nigeria se enfrentan al desafío de dar respuesta a una política energética, de momento deficiente y que en caso de no dar con la clave puede lastrarlos mucho en el futuro. En el caso Indonesio, O’Neill cree, que deben dar respuesta a la falta de liderazgo dentro del país así como a su falta de infraestructuras. Y terminando el caso turco. Su posición clave como puente entre oriente y occidente, las conexiones que existen entre la fe musulmana y la cristiana es también su caballo de batalla, ya que debe dar respuesta y encontrar un equilibrio entre la política, la propia fe musulmana y los proyectos occidentales.

Tabla 1

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Fuente:  RT World Bank/ Goldman Sachs

 Marc Pérez Muntanyola

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