El Aforamiento en España

26¡Por fin es viernes! Tal como mucha otra gente, también nos gustan los viernes. Es nuestro día. Des de que empezamos con esto hará cuatro o cinco meses, sólo nos hemos perdido un viernes y fue por agotamiento poseuropeas y aunque nos estamos dando cuenta que nuestros artículos están perdiendo un poco de frescura, pero eso no significa que nos rendimos seguiremos trayendo información política, aunque a veces nos cueste y nos sintamos un poco frustrados. De momento para recargar energías hemos dejado de publicar durante un mes la noticia del día y el próximo viernes traeremos una nueva aportación para la Política y la música que es una sección que nos divierte muchísimo hacerla y no nos agota tanto como la redacción e artículos.

Ya sin más preámbulos les presentamos el nuevo artículo sobre Política. Realmente ha sido una semana en la que nos ha costado mucho elegir el artículo. Tal como decíamos con anterioridad, este último mes nos encontramos muchos días atascados y sin ideas que nos parezcan atractivas, pero ayer en un momento de iluminación se nos pasó por la cabeza una idea que en ningún momento nos habíamos planteado hablar, pero con la sucesión del rey y la discusión con la nueva posición que debía adoptar Don Juan Carlos, la luz nos ilumino y nos ha permitido seguir con esta bonita tradición que es, el artículo del viernes.

Efectivamente, estamos hablando del aforamiento. En este artículo hablaremos que significa para alguien ser aforado o de los fueros, las consecuencias legales y éticas que puedan afectar a esta posición y por último, daremos nuestra opinión colectiva sobre la sucesión del rey y sobretodo su nuevo aforamiento.

La palabra fuero, proviene del latín. En concreto de la palabra fórum que era la plaza pública, por ende y en consecuencia a lo que solía ocurrir en ella, fórum también es el tribunal que ejerce en ella. Durante la edad media la palabra foro fue utilizada como los derechos o privilegios concedidos a personas, ciudades o territorios. En España este término legal, fue altamente utilizado especialmente durante la regencia de la casa de los Habsburgo, con los fueros de Aragón, Navarra o Vizcaya. Finalmente, este término se utilizó también como recopilación de leyes ya en el siglo XX, fuero de los españoles o fuero del trabajo. Hay que decir que ha sido la primera acepción la que ha llegado a nuestros días y la que nos ocupa aquí.

En la actualidad se entiende como aforamiento a la acción de aforar, el resultado de hacer aforado a una persona, por medio de la concesión de ciertos derechos y privilegios así como la persona o cargo que ostenta ciertos fueros en materia jurídica. Hay que destacar que no todo aforamiento tiene como consecuencia la otorgación de derechos y privilegios. Esta concesión de ciertos privilegios, está determinado con la garantía de la justicia y la independencia para la actuación de estos órganos y/o cargos.

En España los principales aforados son:

El Presidente del Gobierno, y los miembros de éste, Presidentes de los Gobiernos Autonómicos, y los miembros de estos gobiernos (Consejeros), los Presidentes del Congreso y del Senado,  Diputados y Senadores así como, los presidentes de los Parlamentos autonómicos, y sus propios parlamentarios,  el Presidente del Consejo General del Poder Judicial, y del Tribunal Supremo, el Presidente del Tribunal Constitucional, los Vocales del Consejo General del Poder Judicial, los Magistrados del Tribunal Constitucional y del Tribunal Supremo, el Presidente de la Audiencia Nacional, los Presidentes de los Tribunales Superiores de Justicia, los Magistrados de la Audiencia Nacional y de los Tribunales Superiores de Justicia, el Fiscal General del Estado, y los Fiscales de Sala del Tribunal Supremo.  Igualmente, están aforados también todos los Jueces, Magistrados y Fiscales.

Por último, y fuera ya del marco propio de los tres poderes (ejecutivo, legislativo y judicial) del Estado, tienen asimismo aforamiento el Presidente y los Consejeros del Tribunal de Cuentas, el Presidente y los Consejeros del Consejo de Estado, y el Defensor del Pueblo que responderán penalmente, en caso de delito, ante la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo.

Tal como hemos dicho este aforamiento está determinado para que estos cargos políticos, judiciales e incluso civiles (defensores del pueblo), puedan ejercer sus cargos con libertad,  sin el temor de  verse coaccionados o  influidos de forma externa, que en menor o mayor medida puedan afectar a la independencia judicial.

Antes de iniciar la última parte del artículo, cabe destacar que aforamiento es ajeno al concepto de inviolabilidad y al de inmunidad. El concepto aforamiento, viene destacado como unos ciertos derechos y privilegios a ser juzgados por los altos órganos judiciales, siendo estos no correspondientes para juzgarlos. Ya sea el Tribunal Supremo o las Salas Civil o Penal del Tribunal Superior de Justicia.

Ahora y una vez conocido esto, vemos que el aforamiento del rey sólo le permitirá ser una persona superior a nivel judicial. Al ser sus posibles delitos o las posibles denuncias vertidas sobre él como consecuencia de la pérdida de ciertos privilegios que ha tenido a lo largo de la historia, este aforamiento viene determinado por el cargo que ostentó hasta hace poco. Pero lo que aquí nos debemos plantear, no es el cargo que ha ocupado hasta el momento, sino las prisas con las que el gobierno y el parlamento han incluido dos enmiendas en la ley orgánica complementaria de racionalización del sector público y en la reforma de la Ley del Poder Judicial. Y para dejarlo atado y bien atado, una segunda enmienda, determina que cualquier demanda que se interponga antes de la entrada en vigor de la ley, este sería juzgado en base a la futura ley, evitando el enjuiciamiento normal del antiguo rey.

A modo de resumen, la abdicación del rey supone un hito en la historia democrática española. La abdicación del rey y la substitución por su hijo ha sido una novedad en la truculenta historia democrática española y en segundo lugar, la necesidad de destacar que el antiguo rey sigue siendo especial aunque haya dejado de ejercer su cargo. El privilegio de ser juzgado por los altos estandartes judiciales del país lo destaca como un ser con privilegios a pesar de no tener ningún cargo político y su figura quede relegada a un segundo plano y a ser un icono protocolario en el desarrollo de la política española. A parte del ex – rey, el consorte o la consorte, los príncipes de Asturias, el rey abdicado y su consorte. De momento, por lo que parece no se tienen planes de aforar a los hermanos del rey o los demás príncipes no herederos de la corona española.

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