La Reforma a la ley electoral municipal.

Año 1, artículo 01

Después de la primera semana de Políticamente Correcto, este es el día del inicio del principal apartado del blog, El Artículo. Recordamos que en este apartado analizamos temas politológicos muy amplios y que suelen tener una relación con temas de actualidad. En el año anterior, analizamos diversos temas que nosotros mismos considerábamos indispensables para comprender algunos artículos y parte del vocabulario utilizado en este blog.

Como ya “expertos” en la materia, este año, dejaremos de lado la parte más teórica y  nos centraremos mucho más en el análisis puro de casos políticos y sociales. En todo caso, aún nos reservamos la posibilidad de publicar algún que otro artículo “teórico” pero serán muy poco numerosos en comparación al año pasado. A continuación, dejamos una pequeña serie de esos artículos para tener una referencia para aquellos lectores que no se acuerden o para aquellos nuevos lectores.

Una vez dada la bienvenida de nuevo, pasamos ya a presentar el nuevo artículo. En este caso, nos hemos decidido por una intención del Partido Popular para reformar la ley electoral municipal a menos de un año de las elecciones municipales. La elección de este tema es por dos motivos. El primero es por lo partidista que supondría esta reforma y en segundo lugar por lo comprometido que es, siempre, el tema de reformar las leyes electorales en España, mención aparte el tema de Cataluña que en casi cuarenta años de democracia ningún gobierno ha sido capaz de lograr el suficiente consenso para formular una ley electoral autonómica.

La reforma que está planteando el Partido Popular, tiene una lectura muy ventajista de la situación. Está siendo una reforma muy escondida y con unos tempos bastante extraños para lo que nos tiene acostumbrado el gobierno de Mariano Rajoy. Una de las principales causas de estas rarezas es, por supuesto, el contexto y especialmente los resultados electorales de las pasadas elecciones europeas.

Hasta este momento, la elección de los alcaldes ha tenido un procedimiento establecido en la LOREG (Ley Orgánica de Régimen Electoral Municipal de 1985), que a pesar de diversas reformas se ha mantenido estable a lo largo de los años. En el artículo 196 de dicha ley, se establece que los alcaldes serán elegidos siendo los primeros en la lista de concejales elegibles a los ayuntamientos. Serán elegidos alcaldes aquellos que obtengan mayoría absoluta en las elecciones. En caso que la lista ganadora no obtenga más del 50% +1 de los votos, será elegido alcalde el concejal que encabece la lista más votada de las elecciones. En caso de empate, el alcalde será elegido mediante sorteo. Pero para que el alcalde sea elegido, tiene que tener el mayor número de concejales dentro del ayuntamiento. Siendo estos concejales distribuidos en base a la ley Hondt y con un mínimo del 5% para obtener uno.

Actualmente, de los 8000 ayuntamientos que existen en España, a día de hoy el 90% de los ayuntamientos son gobernados por las listas mayoritarias, siendo una excepción aquellos ayuntamientos gobernados a través del pacto. El Partido Popular, es quien tras elecciones del 2011, tiene un mayor número de alcaldías bajo su color.

De momento, son pocas las noticias sobre, las propuestas y las formas de aplicarlas a las que se tienen. Lo que sí que ha trascendido es la voluntad de elección de los alcaldes directamente, dando la alcaldía a aquellas listas que obtengan “sólo” el 40% de los votos. Y, en aquellos municipios que ninguna lista obtenga ese porcentaje, la elección el alcalde tendrá lugar en una segunda vuelta.

Aunque parezca una pequeña propuesta, este cambio supondría una gran variación en el funcionamiento y en la elección de los alcaldes españoles. Tal como indica aquí[1], esta reforma supondrá hasta siete efectos en próximas elecciones del 2015. El primer cambio supondrá una mayor concentración de poder en menos porcentaje poblacional. El descenso del porcentaje necesario hará que sean necesarios menos votos para obtener el control de una población. Este descenso supone una gran ventaja para los dos partidos “grandes” que verán facilitada el mantenimiento de los ayuntamientos que ya poseen. Por otro lado, dificultará el acceso al poder de pequeñas formaciones a los ayuntamientos, ya sea de forma directa o en forma de pactos con terceros y los obligará a grandes coaliciones.

Este último elemento es clave ya que para crear grandes coaliciones es necesario tiempo para formarlas. Una reforma a menos de un año de las municipales dificultará la creación de estas. El tercer punto que obtenemos de este cambio es la gran importancia que ha tenido el poder municipal en este último gobierno del PP. La mayoría absoluta en los ayuntamientos ha sido uno de los baluartes para la promulgación de recortes conducida por el PP durante su último gobierno.

El cuarto punto y tal y como se indica en la marea, esta reforma con victorias de minorías, supondrá un refuerzo del voto útil ya que los ciudadanos al ver el funcionamiento sólo buscarán que su voto sirva para ganar, y en muchos casos sobretodo en la izquierda, no gane el enemigo, siendo los pequeños partidos los más perjudicados.

Ante este descenso de porcentaje para gobernar hay otro elemento que se verá afectado. Estamos hablando del control democrático de los ayuntamientos. Si ahora mismo ya son instituciones oscuras, con la reforma el planteamiento de mociones de censuras o revocatorios aún será más complicado. Para las mociones aparte de presentar una alternativa de gobierno está, tiene que estar respaldada por una mayoría absoluta.

El Partido Popular, negándose a cualquier petición popular, no ha incluido la revocación de cargos públicos, algo necesario en una de las instituciones más corrompidas dentro del sistema político español. Ahora con un 40% de los votos un alcalde y sus concejales podrán hacer aquello que ellos quieran sin temer a una revocación por incumplimiento programático o mala praxis.

Finalmente, esta reforma atenta contra uno de los principios que el PP hizo bandera durante la últimas legislaturas. La falta de apoyos en otros partidos a la hora de proponer la reforma, indica que es una reforma partidista y con claras intenciones de blindar su poder, especialmente en unas leyes que hasta el momento habían sido consideradas elementos claves de aprobar bajo un consenso y con apoyos externos al partido del gobierno.  .

Viendo el punto de vista utilizado en esta reforma es claro que el movimiento del Partido Popular puede considerarse un movimiento inteligente. Inteligente pero a la vez cobarde; Inteligente por querer sacar ventaja de su mayoría absoluta para perpetuar su dominio municipal; inteligente por crear aquellas condiciones que más les benefician; pero al fin y al cabo es un movimiento cobarde; es un movimiento que atenta ante el “consenso”, un consenso que ellos han defendido por encima de todo en otros casos menor. Un movimiento cobarde por no enfrentarse directamente ante el ascenso de terceras fuerzas, cobarde por no asumir sus errores durante la legislatura de los recortes y poder perpetrarse en el poder. Al final, un movimiento que no debería ni plantearse, ni entrar en vigor antes de las municipales y ni plantear de aprobar en solitario, porqué de ser así, aunque legal sería el mayor intento de adulterar unas elecciones des de la entrada de la democracia en España.

Marc Pérez Muntanyola 2014

Recursos Utilizados.

[1] http://www.lamarea.com/2014/08/21/las-claves-de-la-reforma-para-la-eleccion-de-alcaldes-que-prepara-el-pp/

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