El nuevo enemigo de Occidente. El Estado Islámico

Año 1. Artículo 02.

Tal como anunciamos la semana pasada, en el artículo de hoy hablaremos sobre el nuevo enemigo mundial. De unos meses atrás el conflicto iraquí volvió a surgir en las primeras planas de información internacional. El motivo fue el recrudecimiento de la violencia, auspiciado por un grupo terrorista. Un grupo terrorista que hasta 2013 no se había oído hablar de él. Se fundó como una escisión de Al-Qaeda en Iraq y des del primer momento fue criticado por su propia organización madre, que renegó de él. Nació como el Estado Islámico de Irak y el Levante y convertido en Estado Islámico a secas con el inicio del Ramadán el pasado mes de junio.

Realmente a pesar de sus casi dos años de existencia, su subida al primer plano internacional ha venido auspiciado por el recrudecimiento de la violencia en Iraq. Especialmente en junio del año 2014 donde consiguieron  conquistar Mosul. A partir de este momento, su poder en Iraq y en la vecina Siria y ha ido en aumento, con constantes victorias contra el ejército iraquí y contra las fuerzas kurda peshmerga.

Su líder y fundador es el antiguo líder de Al-Qaeda en Iraq, Abu Bakr Baghdadi. Actualmente el Estado Islámico está compuesto por alrededor de 30.000-100.000[1] milicianos y contar con presencia en países occidentales tales como los Países Bajos, Reino Unido o Estados Unidos, los números exactos son difíciles de calcular. Los expertos sospechan que más del 80% de los Yihadistas occidentales se han unido al Estado Islámico.

Su mayor característica es la ortodoxa interpretación del Islam y especialmente su motivación de expansión. No se conforma con su origen (Iraq) sino que quiere expandirse hacia Israel, Jordania, Palestina, Líbano, Turquía o Chipre. Esta organización se financia principalmente de donaciones individuales, los saqueos y la toma de bancos.

Los últimos datos, nos informan que en estos momentos, el Estado Islámico controla alrededor de 40.000 kilómetros cuadrados, repartidos entre Irak y Siria. Como ya hemos comentado entre este territorio destaca la segunda mayor ciudad de Irak, Mosul, conquistada el pasado junio. Se estima que unos 8 millones de personas están bajo control político-militar del Estado Islámico.

Su rápido avance se debe especialmente por su forma de actuación. La desintegración de Iraq y Siria ha facilitado en gran medida el avance. Su actuación está muy determinada en un contexto de guerra y de falta de núcleos de poder. A parte, el uso de discurso enaltecedores y ellos mismos establecidos como el único conocedor de la fe les ha dado un estatus creciente y con un radio de acción en constate aumento.

Su fama ha crecido exponencialmente especialmente con los acontecimientos acaecidos los últimos meses. Dentro de sus acciones, el Estado Islámico ha llevado la guerra santa hacia otro nivel. Como si en las persecuciones cristianas, el Estado Islámico ha decapitado, ha crucificado, ha hecho todo aquello que ellos creen que es necesario para acabar con los falsos creyentes. Estas acciones normalmente contra sus semejantes, han trascendido fronteras con las acciones perpetradas contra periodistas occidentales. La brutalidad de las acciones contra miembros culturales parecidos a nosotros ha implicado un reconocimiento del problema y ha desencadenado una reacción en cadena que ha conducido a una tercera intervención militar americana en Iraq.

Bajo una “alianza”, unos treinta países se han unido para combatir al Estado Islámico. Bajo el mando total de los Estados Unidos de América y fuera de la OTAN, se comprometieron a defender con todos los medios a Iraq y aquellos países afectados. Esa reunión destaco los peligros de la organización y se destacó la necesidad de luchar especialmente a los elementos reclutadores de las mismas.

Finalmente, esa defensa, en este caso justificado empezó a medianos de la semana pasada con los primeros bombardeos americanos a puntos clave, bajo el control del Estado Islámico. De momento es difícil adelantar acontecimientos pero se prevé un combate duro y sangriento.

Tal como indicábamos la semana pasada, se han juntado dos elementos clave que han concluido en la tercera intervención americana en Iraq. La primera y como se ha comentado con anterioridad, las acciones perpetradas por los miembros del E.I contra occidentales han destapado el conflicto y esta organización. Que a pesar de existir realmente des del 2013 hasta hace bien poco, eran pocos los que conocían su existencia, en los cuales nosotros no nos encontrábamos.

Para EE.UU los ataques contra ciudadanos afines a sus intereses ha sido motivo de muchas intervenciones. Es necesario aquí recordad las incursiones acometidas por los marines americanos en territorios extranjeros bajo la pretensión de defender a sus ciudadanos. El mayor ejemplo fue la intervención en Granada, donde bajo el pretexto de proteger estudiantes estadounidense de medicina. Con las decapitaciones de los periodistas, el Estado Islámico no sólo ha provocado el reconocimiento occidental de sus acciones sino que ha proporcionado a Estados Unidos y sus aliados una perfecta excusa para proceder a su participación sobre el terreno.

Como se ha dicho, existe un segundo elemento clave en la participación americana. Como hemos hablado, ahora su ataque está fundamentado, pero lo más importante, es el reconocimiento por parte de los propios miembros del E.I, que existen bases de reclutamiento en occidente.

El gobierno Obama, hasta ahora se había caracterizado por una política de “pax americana”, esto significaba, para entendernos, unas participaciones muy esporádicas y una contracción hacia su interior. Eso sí, con la apertura del segundo mandato, ya se vio a la administración Obama más activa a nivel internacional que en los anteriores cuatro años. ¿Pero qué diferencia había entre Bush y él? Exacto. La existencia de un enemigo mundial. George W. Bush, realmente lo tuvo fácil a la hora de encontrarlo. Ya sea mediante los teóricos de la conspiración (organizado por la CIA) o los fieles (el Eje del mal), el enemigo fue siempre claro, AL-QAEDA. Ya fuera mediante grupos milicianos Talibanes, o auspiciados por un Dictador, el enemigo estaba allí. El pueblo americano era consciente de su existencia. Ya se había combatido contra ellos, ellos eran los enemigos de los USA, habían atacado a la Gran Manzana y debían pagar sus crímenes. La cuestión era así de sencilla. Bush, llegó vio e invadió. No tuvo otro problema, ni necesidad de que le plantearan problemas internacionales. El mundo es mío y hago lo que quiero con él.

En el otro lado de la balanza esta la administración Obama. Golpeada gravemente por la crisis y centrada en proceder a su reforma sanitaria, los asuntos exteriores quedaron en un segundo plano. Nobel de la paz, reducción de las tropas en Afganistán e Iraq, no intervención directa durante la primavera Árabe, alejamiento de Siria,   todo para mejorarla calidad de imagen de un país en constante crítica internacional.

A pesar de estas acciones, un cambio de actitud se fue filtrando y ha tenido su conclusión en la tercera intervención en Iraq. El discurso fue creciendo, especialmente en la amenaza del tono. Primero eran avisos luego sanciones hasta que ha concluido en esta intervención. Para ser exactos destacar que el E.I no era el primer enemigo que se le puso a punto de caramelo a los EE.UU.

Este realmente fue Rusia y el caso ucraniano pero, Obama y su administración fueron valientes y listos y supieron ver que una intervención en Ucrania supondría un efecto dominó que podría significar el fin de la vida tal y como la conocemos y el más que probable inicio de una Tercera Guerra Mundial. Así que des de lejos los Estados Unidos de América se dedicaron a amenazar con sanciones y palabras duras a una Rusia que mientras tanto iba recuperando el control del gas en Europa.

Finalmente llegamos a la conclusión del artículo y este no es otro que el establecimiento del E.I como el principal enemigo de Occidente. Hemos vuelto atrás en el tiempo para rememorar el inicio de la rivalidad entre Occidente y la Yihad islámica. El desarrollo de los acontecimientos futuros es difícil de prever ya que dependerá mucho de la táctica utilizada en su incursión y de las ganas de ponerse en un verdadero conflicto armado.

En definitiva, sólo queremos afirmar que todos los extremismos son malos para la convivencia pacífica. A pesar de la crítica inherente a los EE.UU, eso no quiere decir que el E.I sea una agrupación de paz. No dejan de ser unos extremistas de Al-Qaeda. En fáciles palabras unos extremistas de unos extremistas, y aunque duela hay que buscar una solución a estos extremistas. Las acciones internacionales de los Estados son muchas veces desmedidas y sin tener en cuenta a la población, pero cuando detrás de una organización proto-política existe una ideología extremista suele acabar pero, ya que la conciencia de supervivencia nacional no existe en estos grupos y sólo buscan aquello que más les interesa. Si a esto le sumas la ortodoxa interpretación de una religión obtienes a gente que mataría y moriría por una sola causa. Dios… y cuando Dios es razón y causa no existen ni cuestiones nacionales ni seguridad nacional. Sólo un fanatismo que puede conducir  a su propia destrucción mediante la destrucción de otros.

Marc Pérez Muntanyola 2014.

[1]Datos extraídos directamente de este enlace:  http://www.rpp.com.pe/2014-09-03–que-es-el-estado-islamico-y-cual-es-su-amenaza-para-occidente-noticia_722293.html

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